6 may 2019

ALAN


     Un refugio extraordinario en las sombras.  Brillo, pero inerte sin silencios.  Llenando de reflexiones un tiempo que pasa y cambia.  De expresión a inexpresión, apaciguando un destino lleno de desaciertos, inciertamente anhelable.  Un punto de fuga a la luz.  Una pelea interna entre una sensibilidad llena de miedo en una oscuridad que captura la noche.
     Mientras el amor se opaca y no es más que un objeto, tan incierto como la debilidad del ser.  Ya sin llantos, sollozos reclamos a un dios muerto.  Un pedido que entorpece la fe.  No existe triunfo cuando la oscuridad irradia en presencia.  Cuando la noche se prefigura eterna.
     Pasos silenciosos, angustiosos que solo son seguros porque así lo requiere el transito vital.
     ¿Podrás perdonar al mundo que no te comprende? ¿Podrás ver ya sin utilidad al objeto del mundo?  Solo a tientas y con coraje los susurros de los pensamientos deslizan el camino; uno, que impulsado por los latidos del corazón aseguran el pulso.  Ahí sin embargo están los fantasmas de la noche que sin verlos los escuchas.
     Desafiando tus capacidades de guerrero, vulnerable y encantador, sensato en este desastre, cada cosa está en su lugar.  Así como tu deber ser en medio de esa oscuridad que se pierde en tus pupilas.


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