9 jul 2021

Procura que viva la (A)

-          ¡Oye! ¿Qué eres tú?  ¡Oye! ¿Qué eres tú?

     Una vocecita a mi costado pregunta a mérito de interrogación.

     - ¿Quién yo?  Respondo con mi acento sureño.  Pero del otro lado de la Cordillera, de la Republica diría mi amigo (A).

    - Yapo tú… ¿Qué eres?

     En la perplejidad de la pregunta no sé a qué se refiere este pequeño ser de edad indefinida.  Para mi “la edad es ideológica” decía mi citado ya psicoanalista Juan Bustos.

    - Yo soy lo que vos quieras.  Le respondo. Porque en sí, no sé a qué se refiere.

     Transcurren los primeros días del año de la Revolución Social en $hile. El olor a contaminación en Santiago y la nube de pura polución urbana.  El calor no es el que esperaba.  Solo calor típico y sol radiante. Caminar por las poblas en busca de tesoros de circo.  Caminar por el casco antiguo de la ciudad. Caminar por lugares nuevos, que quedan en lo más profundo de mi memoria para no ser olvidados nunca más.

    Santiago me recuerda a canciones de la juventud.  No se parece a otras ciudades capitales en su majestuosidad.  No es Sao Paulo, no es Buenos Aires.  Es $hile, es Santiago y me gusta. Como transeúnte de esta ciudad cosmopolita; en Plaza Maipú la interrogación continua por parte del pigmeo ser infante.

     - ¡Oye! ¿Tú qué eres?

     Entonces pienso en mis roles. Por mi visu lo pregunta, por mi pelo color verde aborto, por mi contextura gorda, por los aros en la cara, por mis pulseras de macramé… por qué pregunta.  Vuelvo a responderle. - ¿A mí me hablas? Y el ser pigmeo infante solo me mira.

     Ayer, un pibe “El Pancho” tenia “la mano de pito”.  Como siempre en mi vida me topo con gente de la academia vinculada a las ciencias sociales, brujxs, capricornianxs, bruxiamigxs, y músicxs.  No lxs busco, ya hace tiempo que he desligado la necesidad de generar vínculos sociales.  Mi amigo que reside en Barcelona diría “La humanidad apesta”.  No sé si sería tan tajante pero siempre recuerdo sus palabras “cada quien en su película”.  Cuestión que “El Pancho” me consiguió flores para que me haga un porro.  Ese porro o el pito, me lo estoy fumando acá, en Plaza Maipú, en los primeros días del año de la Revolución Social en $hile.  “El Pancho” me durmió, como es obvio. Desde el vamos el dinero siempre me escasea y más en este tiempo.  El dinero es valor de cambio y yo solo me condiciono por mis valores como persona. Mal. Mal hago, casi no se cambiar mi fuerza de trabajo por salario.  Pero siempre nos condicionamos por el valor que hay en luchar, en resistir.  En la resiliencia.

     Entonces el ser pigmeo infante vuelve a interrogar ya con una voz más enojada.  Que para mí su acento terminaba siendo gracioso.  Entonces me sonríe.

     ¡Que te doy de pataletas! me dice, y yo me rio por semejante amenaza. ¡Qué te doy de pataletas! Vuelve a decir y se cruza de brazos como si estuviera jugando a una mancha o algo que se le parezca.

     - Ya el ser pigmeo infante se enoja y me dice – ¡La media voladita weon de mierda! ¡Ni tu sabes! Y quien parece su madre, de atrás lo viene a buscar – ¡Oye! ¡Deja de molestar al caballero! Le dice.  Ella me pide disculpas.

     Yo solo me rio.  Estoy en otros pensamientos de excursión en semejante ciudad.

     Y le respondo al ser pigmeo: Soy anarquista. Y para mis adentros solo pensaba… ¡Oye! ¡Tú solo que procura que viva la anarquía! En este mundo lleno de contradicciones, en este mundo donde somos algo y no sabemos. 


Plaza Maipu. Santiago de $hile ‘19

Serie Transeúntes 

Elef Vehederios – Nico



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