12 sept 2013

CARTA IV

Buen día:

Espero que estes bien. 
Hoy llegue a la conclusión que no hay nada mas estúpido que una persona completamente feliz; dialécticamente hablando.  Para mi no hay nada más estúpido que una persona devota a la depresión.  Ese culto oscuro y atraganté.
Odio la tristeza.
Admiro a quienes disfrutan padeciéndola.
Quiero ser entupidamente feliz.
La serenidad y la paz se apoderaron de mi alma. 
Tiempos de reflexión.
Aunque todavía se escuchan los gritos agobiantes de los penantes…

Odiar que fea esa palabra…

Un abrazo.

CARTA III

Hola:

La estabilización y desestabilización siempre tienden de un delgado hilo fino.  Traslucido y transparente.  Un hilo conector con ese otro que marca la otredad. 
Pero ese hilo tan delgado que me une a ese corazón frágil e invencible, a un corazón que es el vivo retrato, casi del mío.
Cómo llegar a él.  No me quita el sueño ni me roba mis energías, pero me hunde en un profundo dolor, revivido desde la boca de mi estomago.
No al engaño, no a la mentira, no a los ojos que nos condenan.
Cómo me gustaría que entendieras que el amor es posible.  
Cada palabra revive un sentimiento existente en mí, latente… vivo, pero oculto y casi muerto.  
Mis energías y mi mirada hacia delante…
Te tengo miedo y te lo digo una y otra vez.
Te tengo miedo.
No quiero que llores pero no quiero llorar tus lágrimas.  No quiero verte porque tu dolor me atormenta y me llena de desolación.
Me desestabilice en esta tarde, en la que el único recuerdo fue tu rostro, en la que el único recuerdo fue el de hace unas semanas.
Dos desconocidos en un mismo lugar.  Dos desconocidos que un día se amaron.
Un conocido nerviosismo singular.  Un gesto más de soledad.  Un abrazo negado y la ausencia.
Solo eso me hiciste recordar…
¿Por donde se fue Alejandra? Otra vez no puedo alcanzar ni su sombra… ni ver el hilo que me une a ese corazón.

CARTA II

Buenas:

Intento no morirme para no llamar demasiado la atención… quiero jugar a algo donde nunca me toque perder.  Donde nunca mi corazón quede hecho mierda por las cosas que son de la vida y tienen que pasar.
Quiero aire… un segundo más de este aire que no me lastima ni quema mis pulmones.  Quiero alejarme del frío así ya mi nariz se cura y me cabeza se cura de espanto.
Normalidad.  Normal.  No soy normal.  Soy difícil de entender, de explicar, de entender, de aceptar, de atender, de entender… si otra vez.
Veo como las sabanas se vuelan con el aire tibio de la primavera, veo como las sabanas se endurecen con la helada de la noche invernal de la cordillera.
Veo y siempre tengo que estar mirando.
No quiero dejar de ver.  Los ojos que miran cuando no quieren.
Un niño y su remera S… un niño.
El sueño y mis profundas ganas de llorar.  La ropa sucia con olor a cientos de cigarrillos que no fume.
El sueño, una canción, un recuerdo.  Otra vez este dolor.
TE EXTRAÑO… 


¿Solo eso querías saber?

CARTA I

Hola:

No quiero que llores, cuando reconozco tu dolor intenso. 
Tomaría una a una, todas tus lágrimas hasta que tu corazón deje de llorar.  Hasta que ya tu alma no sienta dolor.
Y yo, llorar tus lagrimas para convertirlas en felicidad, mezclar la lluvia de mañana, abrasarte fuerte, hasta… hasta. Hasta que un día sientas que no estas solo; que el amor es una cosa de locos y como locura insípida, el sabor del amor son los de cada uno de los labios besados.  El amor como la locura más sana aunque a veces duela y lastime.  Pero al otro día otra vez locura de palpitaciones y toda la magia.

Me bebería cada una de tus lagrimas hasta secarte los ojos y llevarte todo tu desamor, para que vuelvas a amar con el mismo corazón, con la misma piel y con el dulce sabor de volver a empezar… sin que se te vuelen las mariposas todas y todas las rizas… para la próxima.

Un abrazo ampliamente afectuoso.