Hola:
La estabilización
y desestabilización siempre tienden de un delgado hilo fino. Traslucido y transparente. Un hilo conector con ese otro que marca la
otredad.
Pero
ese hilo tan delgado que me une a ese corazón frágil e invencible, a un corazón
que es el vivo retrato, casi del mío.
Cómo
llegar a él. No me quita el sueño ni me
roba mis energías, pero me hunde en un profundo dolor, revivido desde la boca
de mi estomago.
No al
engaño, no a la mentira, no a los ojos que nos condenan.
Cómo me
gustaría que entendieras que el amor es posible.
Cada
palabra revive un sentimiento existente en mí, latente… vivo, pero oculto y
casi muerto.
Mis energías
y mi mirada hacia delante…
Te
tengo miedo y te lo digo una y otra vez.
Te
tengo miedo.
No
quiero que llores pero no quiero llorar tus lágrimas. No quiero verte porque tu dolor me
atormenta y me llena de desolación.
Me
desestabilice en esta tarde, en la que el único recuerdo fue tu rostro, en la
que el único recuerdo fue el de hace unas semanas.
Dos
desconocidos en un mismo lugar. Dos
desconocidos que un día se amaron.
Un
conocido nerviosismo singular. Un
gesto más de soledad. Un abrazo negado y
la ausencia.
Solo
eso me hiciste recordar…
¿Por
donde se fue Alejandra? Otra
vez no puedo alcanzar ni su sombra… ni ver el hilo que me une a ese corazón.