Cerraba los ojos e inmediatamente
los volvía a abrir. Una vez más los
cerraba y los abría bien lento.
Despacio, despacio jugando con los colores del cielo que se iban
mesclando entre el celeste bien oscuro y el azul, pero se mesclaban con un
amarillo transparente y así una y otra vez dejando que el tiempo pase a
desmedida y sin razón. Porque no había
tiempo que pudiera arruinar tan mágico e incandescente momento. Pero no interesa. Narciso juega con el cielo y con lo único que
no le implica trabajo extra.
Se para de en medio de esos
cartones que aglomeran su carro y se pone a buscar una canilla por al lado de
donde estaba. Las calles llenas de
gentes con ropas caras y él con sus simples harapos sucios del sudor y la mugre
de los cartones.
Narciso camina tirando su carro
por las calles de Villa Crespo, a nadie le importa si no hay canillas en las
calles. A él si. Quiere tomar agua, solo agua. Tiene un par de horas de cartoneo. Unas largas horas hasta llegar a su
casa.
Pero Narciso es tan fuerte como
una mula. Tan fuerte es que esas calles
no son más que un simple desafío. Porque
Narciso sabe vivir. Vive día a día. No se cuestiona si mañana puede morir. Solo quiere encontrarse envuelto en esos
sueños eternos donde su cuerpo descansa, donde su cuerpo no siente el
repiquetear del carro en el empedrado.
Narciso quiere dormir. Porque
allí es en el único lugar donde se siente realmente bien.
Tal vez no cuestiona demasiado a
su suerte. Dios y la virgen sabrán
porque le toco a él ese destino. Son las
pruebas de Dios que le pone en la vida.
Cuando ellas se superen, Narciso cree, que va a estar más cerca de su
salvador. Tal vez para Narciso sea más
fácil creer así que saber la verdad.
Mutilada su alma pero intacta su
fé sigue a la rastra de esos miles de cartones.
En cada uno de ellos, se resignifica la comida en su mesa. Pero saber y poder acarrear ese carro de
sueños, esperanzas y fe de cartón son más fuertes que mil huelles, son más
fuertes que el estigma y la discriminación.
Narciso camina lento en busca de agua pero antes soñó mil veces que
estaba en el cielo.
