Se preguntaron intencionalmente.
-
¿Te hace bien soñar?
Intencionalmente respondieron
frívolamente, pero solamente porque el mundo lo demanda. Son como ofertas y
demandas. No todo se puede comprar en el mercado, por eso existe el mercado
negro. Lejos de las burocracias que implica comprar en el verdadero mercado
legal y normado, del que consumimos solo lo que se ofrece. Pero el mundo
demanda ser racional. Pero como angustia ser tan racional cuando no has logrado
el objetivo de serlo del todo.
Existen personas sin fines de
lucro, existen personas del lucro y personas en… Pero la realidad es que
existen y se mueven. Caminantes andantes de mil cotidianidades, pero en los
ojos se reconocen como seres alienados y con falta de exteriorización de sueños.
Ese chico de Ramsay que pasaba cantando, exteriorizaba sus deseos en el canto
de cada mañana. Canto difonico y desentonado. Pero la evidencia es que era un
conquistador de sueños. A quién le iba a
importar su canto demente en las mañanas del otoño porteño. La verdad que a
nadie. Solo pasaba cantando. Pero esos desenfrenados cantantes del mundo
también han decidido romper. (Vemos como pasan)
En ese ínterin desinteresado de mil preguntas
anormales, insólitamente se apodera un sueño que no perturba sino que ampara,
agrada, se desvanece y otra vez la realidad.
Lejos de las noticias inventadas se es más feliz. Es comprobada la
experiencia. Pero siempre lo racional gana. Por qué la humanidad se ha
empecinado tanto en matar lo poco de humanidad que existe en la no razón. (¿Por qué tenes la necesidad de querer saber
todo? ¿Por qué querer saber el por qué de todo?)
Silba bajo y se retuerce el pensamiento. Mente en blanco. No funciona.
Silencio. Saber que se saben las cosas
porque existen en el mismo pensamiento. Otra nueva maldición. ¿Quizás siempre
fue la misma maldición? Está claro que pensar no siempre hizo bien.
Una nueva intención pero demasiado
descabellada para poner en práctica. Se tiene miedo sin tocar. Se tiene miedo
de algo que se imagina pero no sucederá. Pero ese miedo se convierte en deseo y
no se puede parar. Es desenfrenado deseo. (¡Zarpado deseo!) Pero es un secreto.
Nadie nunca lo sabrá. Entonces solo vivirá en ese pensamiento que imagina y
desea. No se puede intentar. Es
descabellado y el mundo demanda que el accionar no sea descabellado.
Solo queda llorar. No, tampoco vale
llorar.
Pero no importa, la emoción es otra. Es un
pasadizo secreto en el corazón que se lleva y guarda secretamente. Se recordara
en la vejez. Donde seguro existirá el arrepentimiento por esas cosas que se podrían haber robado inocentemente. El arrepentimiento de un segundo de
cobardía en la juventud. En donde la mirada se encontrara en la nada, el
pensamiento perdido en eso que ya se sabía que iba a existir en esos momentos
casi prontos al exilio físico. A esos momentos previos a la muerte. Aventurarse
al futuro desde ese mismo segundo de cobardía.
El mundo demanda que no se piense de más, tal vez pueda ser perjudicial.
Pero las pulsiones se sienten en el medio del pecho, como cuando un susto nos
hace sentir el corazón en la boca. (Late. El corazón late y se emociona)
Tiene que ver con los pensamientos que
están encapsulados en deseos que nunca se concretaran, otros que solo son
cuestiones que no carecen de lógica y siempre se pueden alcanzar y si no es así,
alguna alternativa secundaría pensada estará. (Vivir)
Simplemente vivir.
Todavía se esquivan las miradas antes de
que se acentúe la siguiente pregunta.
- ¿Qué pensas?
No se puede responder a tan simple y
ambigua pregunta. Se piensa todo el tiempo. Así el mundo lo demanda, pero
pensar demasiado puede hacer mal. Entonces
se piensa sin decir todo aquello que se puede pensar. ¿Es una situación de
egoísmo estoico? Las cejas se levantan y
se frunce el ceño. No saber cuesta demasiado en un mundo que demanda que todo
se sepa. Pero que una sola cosa se sepa con pura especificidad y exclusividad. (Me
atan las manos y lo que estoy pensando)
Pero el mundo demanda individualidad. Lo
que se ofrece es lo exterior, la mentira y la verdad. Pero sería una locura
pedir entrar en un mundo que no sea el propio. (Te miro y no te puedo tocar) No
puede ser específico el deseo porque para el mundo sería la ruina si existiera
el puro sentir deseo y el silencio.
Pero el sentir se retuerce como una gran
mentira. Nos gritan “construcción social”, entonces lo que se aprende a escuchar no tiene sentido
ni valor. Es solo cuestión de armar castillos de naipes y volverlos a tirar. No
hay nada que no venga del deseo que se haya convertido en sueño y así en una
realización de algo que termina siendo objetivo. Pero esa es la realización, la
consagración y no es producto de un sueño sino de un pensamiento. ¡La pucha que
vale la pena estar viv@!
El silencio perpetuo.
Sin intención.
Vivimos en Tiralandia. Estamos corriendo
de tras de un ser impuesto. Es esta soledad que no nos hacen soñar.
“Me paro en medio de los rulos del
desbastador bastidor de sueños, que están siendo pintados por las lágrimas de
mis ojos que se mezclan con el rush de mi cara. No puedo evitar no querer soñar
y recorrer todos esos mundos que no son posibles en el mundo racional. Es la
partida del alma y la razón. Existen unxs con lxs otrxs. Ser para existir. Pero
si no me pienso no existo. Existo porque alguien me piensa y me ejerce su ser
sobre el mío. Existo porque hay muchos alguienes que me reconocen. No estoy
dormida. Estoy despierta y eso es lo que me comienza a desesperar. El aire
golpea mi cara y tengo la necesidad de salir a buscar todo lo que sería una
locura si lo empiezo a pensar. Es una locura. Un ninguneo de la realidad.”
Sigue el silencio y antes de cualquier
otra pregunta.
- ¿Te animas a saltar?
El silencio como parte la respuesta.
Forzando el no estallar de risa… no es verdad. Lo racional evita el pensamiento
fuera de sí. Pero cúal sería el deseo al fin y al cabo. Seguramente sería
saltar y verse morir.
Solamente mirar los otros ojos. Silencio y
mirar los ojos que se esquivan. Unos perpetuos ojos que están obligados a no
transmitir pensamiento alguno en un mundo donde pensar del todo bien puede
causar daño cerebral. Saltar y envejecer
en un sueño no punible. Un programa de
la televisión local. Es un encuentro tenas
con esos ojos de en frete que no dicen nada. Un miedo enfermizo a la verdad
lleva al perpetuo silencio.
Un
ninguneo de la realidad.