
Cuando se es caminante y se llega a la conclusión, que los movimientos por los cuales se movilizan los pies, son desconocidos para la gente que esta allá afuera. Al otro lado de la ventana que agazapa las gotas de la lluvia invernal.
En la biblioteca observo a los chicos de diez u once años que tienen los manuales del colegio en sus manos. Se ríen mientras leen e intentan hacer sus deberes. Están ahí porque sus padres no pueden comprar esos libros caros e inservibles, esos manuales mienten.
Instrucciones para no ser superiores, instrucciones para reclutar ingenuidad.
Por eso mismo creo que esos rostros me persiguen. Yo no estoy frente al aparato que carcome los cerebros. No.
Leo un libro prohibido.
Mi corazón ríe con ira…
Será porque mi madre esta lejos y ya no piensa en mi… y mi padre con Maria. Esa niña de diecinueve años que ahora es su noviecita de turno. Silencio en mi esbozado cuerpo. Estoy lejos, aquí dentro soy el chico de mi mejor novela.
Me plegue a las calles. Hay muchos recuerdos en ellas. Y aun más en las calles de esta ciudad. Aquí esta vivo el recuerdo de mi mejor amigo. Él ya no esta entre los seres vivientes, pero esta vivo en mí.
Cuando hable con él por última vez, me dijo que iría a dormir solo por un tiempo. En ese féretro de acero, revestido de madera semipulida, todo sellado.
A él le fascinaba la idea de salir del purgatorio, pero irónicamente tuvo una vida compactada. Hay veces en las que él camina a mi lado. Me habla demasiado. Nombra a Manequena.
Ella fue un amor en común. Ella nunca supo a quien amo más al final de cuantas. Si a él o a mí. Pero aun así él es mi mejor amigo. Igualdad. Nuestro punto de encuentro fue para siempre. Desde cualquier lugar. Hoy lo extraño, es difícil superar su ausencia y mi estupida mediocridad. Recuerdo algunos días de secundaria. Nos sentábamos juntos al final de las aulas. Había días que nos íbamos del colegio por ahí. Llegábamos a un lugar y lo adoptábamos como propio. Era nuestro. Él fumaba cigarrillos negros. Siempre decía que un buen cigarrillo nunca se apaga.
Es irónico… cuando murió Manequena él no soporto la perdida, sufrió mucho más que yo. Él sabia que luego llegaría su turno. Solo sé que estaban intoxicados por lo mismo.
Manequena fue el amor de nuestras vidas. El de la suya y el de la mía.
Ellos se quedaron juntos…
Yo solo me salve por amor a mi libertad.
Me salve porque mi libertad en ese momento estaba en toda su plenitud.
Ahora mato el tiempo.
Camino.
Dejo sentir el frió en mis pómulos ya colorados, mis ojos lagrimeando por el viento.
No voy al cementerio. No puedo.
Tarde o temprano termino separándome de todas las personas a las que quiero. Porque hay algo en mí. Por las distancias. La muerte. La traición. Una pelea. Porque las personas encuentran un camino mejor que acompañarme en el mió.
Voy a discutir con mi muerte…
Quiero saber por qué ella no es el final del dolor ni da descanso eterno. Quiero saber por qué Manequena y él no están en paz. Ellos se murieron por una rosa negra.
No entiendo la razón.
Sigo caminando.
Conocí a una niña. Parece distinta. No dice mucho. Corre cuando me ve y me alcanza.
Su silencio me mortifica.
Ahora esta en silencio a mi lado.
No esta sujeta a demasiadas cosas, me lo dice su fachada. Pero hay distancia. Ella es de aspecto sombrío. No comprende que yo no soy chico para ser amigo. No soy.
Sé que por ahora no puedo ser amigo de nadie. La gente me mira con furia. Soy como soy. Por ser simplemente yo. No quiero que nadie salga lastimado. Temo por esta niña sin nombre.
Llegue a casa.
Ahora prefiero dormir.
El sol brillante hace mi vida mucho mejor. Quema mi rostro en esta mañana, medio día o tarde. El tiempo no importa. No tengo noción del tiempo porque no es preocupante para alguien como yo que no tiene nada por hacer. Miro el techo. Mis cavilaciones fluyen.
Dentro de mis cavilaciones se multiplicaron las ganas de volver a ese pueblito junto al mar. Una de los tantos lugares en los que pude estar.
Se aglomeran los recuerdos en mi mente.
En ese momento de mi vida cuando estuve ahí, yo debía huir de la muerte de ellos y me quede ahí.
¡Qué hermoso lugar!
Pastos verdes, lomitas de arena… ahí se juntaban los chicos en esos fogones, a tocar la guitarra envueltos en los porros y el alcohol.
Me invadía el silencio. El que se rompía con preguntas que debía responder sin excusas.
Ellos estaban saboteados por lo desconocido. Nunca habían salido de ese lugar. Como forastero tenia mucho por contar.
Les mentí cruelmente. Quería causar algo fuerte en ellos…
Cuando me preguntaban sobre mi vida, yo inventaba una historia patética.
Mejor.
Les dije que no tenía padres, que mis amigos eran pocos, que estaban lejos. Muy lejos. Otros de esos amigos habían desaparecido en una excursión, mientras mi novia esperaba un hijo de s padrastro al cual amaba.
Yo sé que ellos me querían.
Hoy necesito ese afecto.
Quiero ir a rescatar un poco de cariño. No estar tan solo. Sé que la soledad es un invento del hombre, una estupida excusa para derivar sus propias torturas.
Pero lo necesito.
Maria me llama. Qué es lo que quiere ahora. Tal vez quiere que me vaya una vez más. Quiere echarme, no quiere que estorbe…
Mañana papá quizás traiga otra con más humor y menos puta que ella.
¡Si parece mi hermana!
Si quisiera me la cojo.
No.
Mejor no.
Quiero sentirme bien y no con culpas que arranquen mi paz.
No quiero culpas que me torturen a cada momento.
Otra vez con los pies en la calle. Me queda lejos el horizonte. Quiero alcanzar el arco iris y subirme a él. Quiero dar pliegues a mi angustia. Quiero por un momento toda mi soledad interna que mi vida nómada me da y a esa libertad salvaje que conoce el dueño de los caminos.
¡NO puede ser!
Se acerca la niña sin nombre. Hoy voy a espantarla.
Sus ojos brillan y parecen calidos.
Su sonrisa pequeñita, sus labios pegados al sonreír. Pero no...
¡Es tan chiquita!
Esta a mi lado.
Comenzare mi prologo.
Hace mucho que mis palabras no salen de mi... aquí voy: En primer lugar, si vas a caminar conmigo me gustaría que saludes. En segundo lugar no me gusta que caminen conmigo. En tercer lugar vos, tu mundo y yo no nos llevamos bien. (Eso creo)
Mi mundo no es apto para vos, yo prefiero mi propio mundo.
Quizás no entendes. Para mí la realidad seme torna indiferente. Ella me asfixia y no quiero amigos.
Ellos ya no están... y si la soledad interna me condena, esta bien...
No me importa quien sos, lo que queres de mí y a dónde queres llegar. Y menos si lo que queres soy yo. Entende... prefiero mi mundo. Hogar y amigo.
¡Ay... no llores!
Odio las lagrimas de las personas.
Si te veo llorar me voy a culpar y mi conciencia me va a acusar a cada instante.
Volve...
¿Por qué no comprendo tu llanto?
Tus amigas te están esperando allá atrás.
No soy apto para vos. No busques nada bueno en mí. No soy lo que pensas, no te ilusiones con algo ficticio. Escapa de mí mientras puedas.
Júrame que no me vas a seguir y evita una torpeza de mi parte.
¡Por favor!
Se va corriendo... sus ojitos llenos de lágrimas...
Ahora solo pienso olvidarme de esto... quiero olvidarla. Fui muy cruel con ella.
No sé ni su nombre.
Voy a casa.
Me voy a reencontrar con mis sendos caminos.
Maria... decile a papá que me voy. Que me fui a hacer mi vida. Que no quise que me vea cuando me iba. Uno de los peores dolores que tiene un padre en su vida. Ver como su hijo se va.
No voy a volver. Que no me espere. Acá nací, crecí. Acá lo tuve todo pero perdí todo. Decile que lo amo. Pero para mi la felicidad no es completa. Solo es dolor. Hoy es muy grande.
Estoy llorando.
Vos sabes...
Me doy asco. El hastió quema todos mis sentidos.
Todo es en vano.
No sé si entendes Maria.
Voy a hacer de mi vida lo correcto. Lo que me haga sentir bien.
Vos decile esto a papá... que lo quiero, si decícelo... lo amo.
Quiero vivir.
Chau.
Me voy pueblo mío.
La próxima vez te voy a esquivar. Todo es peligroso en tus entrañas.
Nada aquí me hizo del todo bien.
El tiempo me sobra. Es lo que tengo de más.
El amanecer me hace unos mimos tiernos y dulces.
Ahora nada va a camibar.
Me siento extraño. Mi sonrisa no se dibuja. Quiero sentir, volar y no parar.
Las piedras del camino son mis únicas amigas. Estas sendas a simple vistas me dan temor; pero luego la bruma me envuelve y soy parte del paisaje, siento frió, el viento le da placer a mi cuerpo, a mi carne.
Un placer único que da solamente la libertad, la satisfacción de andar sin compromiso y pensar. Cuando mi cuerpo y almas son uno solo.
El aura que esta gestando mis sentimientos es amor, pero amor verdadero.
No voy a dejar de soñar, no voy a dejar que algo mate mis ilusiones.
Algún día me va a pasar algo extraordinario y quizás me llegue a pasar al final de esta ruta.
No me voy a atormentar.
Todo cambia. Pero al menos por hoy no…
Soy pasajero sin rumbo ni condición, amo la vida pero sabiendo que soy polizón del mundo que rodea.
Me jugaron una partida que acepte desafiando a todos. Estoy aquí en mi mundo.
Yo no dejo rastros de existencia, yo vago por las rutas. Pido prestado una porción de espacio de este mundo. Hasta poder irme de él.
¡Si la gente no se encerrara en sí misma o en cuarto pequeño lleno de melancolía! Por qué nadie entiende…
Tenemos un mundo propio. Nadie a deseado venir a este mundo terrenal.
Yo soy la primera persona que se ahogo en un vaso de agua. Soy un circense en forma de marioneta que mueve los hilos con su propia felonía mental.
“Yo nunca fui feliz…” dice mi poesía favorita. Corro detrás de una sombra para probar el sabor de la felicidad.
No huyo de mí. Tengo miedo a las personas susceptibles. Yo busco mi verdadero espacio para ser más libre. Ahora estoy solo. Sueño. No deseo ver tanto mal, soy especial, transparente. No quiero volver allá atrás. Si estoy allá moriré. Vida.
¡Hagamos un trueque!
Busquemos algo que sea un poco mejor.
Esto me sirve igual.
Sé que debo dejar de llorar, aunque mis ojos están secos.
Nada es más fácil al evadir lo que pasa, pero yo no me estoy escapando, yo me salvo.
Ahí esta la diferencia.
Soy caminante. Así quiero ser.
Tengo campanas en mi cabeza. Deje todo habito comprometedor y voy a estar bien.
Deje de llorar.
Estoy en comunión… soy uno otra vez.
Cómo me gustaría gritarle a la gente que me mira mal... no soy tan mediocre e hipócrita como piensan. Mantengo el silencio ¿Qué puedo hacer?
Los miro pero no con intención de explicarles como son las cosas que me sucedieron y como es el dolor que llevo dentro... los miro pero no voy a perder mis energías.
Ellos no sabrían, no podrían explicarme como hacer el amor tan solo con las manos. No lo comprenderían.
Mi fuego quema sus ojos. Esos que me condenan.
Estoy en una pieza de cuatro por cuatro. Sus paredes parecen un criadero de insectos.
Hay un espejo en el que me veo deforme. En un rincón esta mi mochila sin desarmar; en una mesita una jarita con agua y un vaso, al lado la cama con unos resortes.
Hoy me agote. Tengo un tano como patrón, me hizo bajar de cien miles de bolsas de papas.
Aun no sé cuanto me pagaran. No lo pregunte. Solo dije que quería trabajo y un lugar para descansar.
Tengo sueño y voy a dormir en una cama saltarina.
En este pueblo me parece verlo siempre a él. Me busca, pero no debería aparecer ahora. Esto causo en mi mente un efecto domino y todo se desordeno. Mi comunión ya no existe. Yo no quiero ser el chico de la novela que leí. Quiero ser yo. Como ellos, como todos que parecen despreocupados del entorno.
No tengo nada claro. Mi vida se torna claroscuro. Se siente insoportable.
No puedo dejar de pensar.
Quiero terminar con esto.
Pero no morir.
Hay mucho por hacer.
Cuando no iban a estar mis amigos, para mi no iba a quedar mucho. Todo es una cuestión prefabricada. Todo invade a mi mente. Pero este no es el momento para rendirme.
¡Por dios!
Quiero volver a nacer, ser raíz, tallo, hoja, pimpollo, pétalo, flor y espina.
No voy a beber del agua de la ansiedad, el hombre cuando aspira a algo mejor. Planifica el agotamiento físico y psíquico. Pero si no aspira a algo, es conformista. Vive algo vació sin nada. Que ironía, de una u otra manera nosotros planificamos nuestra autodestrucción. A ello le llamamos vida.
Esta noche no voy a dormir.
La oscuridad me tortura. Maldita oscuridad ficticia. Del otro lado es de día. No es eterno.
Esto es magia, misterio y un solo secreto.
Él vivió todas las cosas en el cielo, no puedo mantener la creación, cayo de una nube y en su propio sueño murió...
Quiero dormir en estos segundos.
Qué quedara de mi, cuando el cielo y las tinieblas ya no estén. Cuando el oxigeno sea un gas que intoxique mi pulmones y que me ciegue aun más.
Voy a esperar a que el alba se convierta en la mañana.
Voy por la ruta. El sol quema mi piel y la hace arder. Mi cuerpo soporta el calor infernal.
Ya no sé si soy dueño de el lugar que he buscado.
Veo aves rapaces y deseo ser una de ellas.
Mutilando los cadáveres de esos animales descompuestos.
Mis manos vibran y mi cabeza gira.
Me desvanezco.
Es de noche siento mucho dolor en mi cabeza, hay golpes en mi cuerpo.
Fue un lapso como los de antes.
Desmaye. Quede inconsciente. Tirado al costado de esta ruta muerta.
Es gracioso. Nadie me vio aquí, o tal vez no han pasado por acá desde que era de día o tal vez pensarían que dormía.
Comienza a amanecer. Voy en la parte de atrás de una camioneta vieja.
Siento la hermosura del viento en mis cabellos y en mi rostro.
Oigo la melodía de mi canción favorita. Me invade. Se hace mía.
Ella me trae respuestas. Me hace viajar, sentir.
Era la favorita de Manequena, a veces la veía llorar cuando la cantaba suavemente.
No se quiere ir ahora. No la puedo borrar.
A dónde iré.
El camino sigue. Es impredecible.
La camioneta se detuvo.
Llegue a un lugar que me agrada. Una gran ciudad.
La gente no me percibe. Esto me gusta. Me voy a quedar aquí, me siento mimado por esos rostros que ignoran. Voy a buscar en donde pueda estar.
Estoy en un féretro frió. Mi cuerpo esta tieso. Mi rostro esta demacrado.
Pero aun estoy vivo.
Mis ojos están rodeados por grandes ojeras. Mis pómulos han perdido color.
Mi cuerpo esta perdido. Ya no hay energías.
La percepción es cotidiana. Estoy vagando por las calles y observo las vidrieras repletas de cosas que yo nunca voy a tener.
No conozco a nadie.
Las luces son bonitas. Son como soles nocturnos en esta gran ciudad, con los que imagino miles de galaxias.
La gente se ve triste. Pocas son las sonrisas. Ellos se ven distantes y llenos de espanto. Qué pasara por sus mentes.
No lo sé.
Pero quizás no quiero saberlo realmente.
Estoy en el sótano de Don Pepe. Yo lo limpie, lo acondicione un poco a mi gusto. Con un par de libros que encontré, afiches y luces de colores. Tengo la compañía de unas ratitas que alimento. A veces me siento como una de ellas. Por estar en este sótano y en esta ciudad agigantada.
Aquí todo es diferente se percibe en la sangre.
Conocí a un chico en este trabajo. Con él nos pasamos todo el día descargando cajones, cajas de frutas y verduras que llegan del mercado central.
Francisco se interesa por mí. Cuida de mí. Se preocupa por mis angustias y siempre trata de hablarme. Yo no hago más que escucharlo. No sé si será por la costumbre, yo siempre escuchaba a mi mejor amigo. Él se le parece mucho.
Él hace que mi entorno sea distinto. No quiero encariñarme con él, temo a la traición, temo a que me pueda abandonar.
Tengo que madrugar.
Sueño.
Llegue a la conclusión, que en mi elección de vida solo tengo un motivo para seguir. Lo voy a encontrar, a medida que vaya conociendo la belleza de la vida.
Francisco me llevo a conocer su familia. Conocí a su novia con la que espera su primer hijo. También estaban sus amigos. (Era su cumpleaños y yo no lo sabía)
Él es feliz se le nota en los ojos. A veces intento succionar un poco de ella. Y soy feliz creyendo que lo logro.
Me pregunto, cómo será tener una familia así.
No lo sé. Nunca lo voy a saber.
Francisco cuando se case se va a ir de esta ciudad. (También era su casamiento)
Se fue... lo sabia. No tengo porque llorar, estaría aflorando mi sentimiento egoísta.
Don Pepe no puede mantener todo el personal, yo me voy a ir. No necesito demasiado el trabajo como otros de mis compañeros. Él quiere que me quede. Yo dejo el sótano e intento despedirme de mis pequeñas amiguitas.
Mi vida me reclama.
Adopto una vez más mi libertad.
Yo se cuales son mis motivos por los cuales se movilizan mis pies, que son desconocidos para la gente que esta allá afuera al otro lado de mi plena oscuridad.
Mis simples cuestionamientos que buscan la lógica a lo que se hace y dice, no son efectivos cuando no hay quien comprenda mi llanto, mi dolor, mi vida... y me condena con torturadoras y crueles palabras. Por eso voy a vagar en el mundo.
Mi padre esta con Maria, esa irónica muchacha.
Mi madre casi no existe. Se esfumó.
Mis amigos desconocidos de esos lugares remotos.
Manequena que aun hoy amo. Mi mejor amigo que vive en mi mundo con sus palabras que me dan valor, consuelo y enseñan a vivir. No deja que me sienta derrotado.
Si algún día vuelvo, voy a ir al cementerio para darme la oportunidad con él.
Las lagrimas de la niña sin nombre, el abandono de Francisco. Mi terquedad y repugnancia.
Mis errores con la gente que son imperdonables.
¡Mi vida! Mi estupidez...
La locura es que la gente de este mundo jamás sabrá que el caminante de los mil rumbos se movió entre ellos con quietud desconocida. No como las personas que van guiadas desenfrenadamente por el tiempo y un diario con mil noticias de horror.
El caminante pasa a ser la gente misma, su reflejo, la gente es la loca tornándose caminante pero sin rumbo concreto. Es una abstracción de una realidad provocada.
A pesar de que yo con silencio burle sus normas y los despiste con mis pupilas de cristal. Fui masivo e invisible. Sin propios prejuicios lo logre. No me esclavicé.
Mantengo mis sueños aun en la oscuridad, tengo todo aquí.
Mis manos están duras. Paso el tiempo y no veo el sol. No hay quien me lleve a ver mis caminos de libertad. No hay quien me lleve a ver mis amaneceres.
Yo. Luciano me porte un poco mal.
Tal vez porque lo conocido para mi era lo irreal. Para los demás lo real. Lo que a mi me asfixia, me desequilibra y me desespera.
Allá afuera sigue lloviendo.
Ahora voy a cimentar. Ya es tiempo.
Vienen a ponerme la inyección...
En la biblioteca observo a los chicos de diez u once años que tienen los manuales del colegio en sus manos. Se ríen mientras leen e intentan hacer sus deberes. Están ahí porque sus padres no pueden comprar esos libros caros e inservibles, esos manuales mienten.
Instrucciones para no ser superiores, instrucciones para reclutar ingenuidad.
Por eso mismo creo que esos rostros me persiguen. Yo no estoy frente al aparato que carcome los cerebros. No.
Leo un libro prohibido.
Mi corazón ríe con ira…
Será porque mi madre esta lejos y ya no piensa en mi… y mi padre con Maria. Esa niña de diecinueve años que ahora es su noviecita de turno. Silencio en mi esbozado cuerpo. Estoy lejos, aquí dentro soy el chico de mi mejor novela.
Me plegue a las calles. Hay muchos recuerdos en ellas. Y aun más en las calles de esta ciudad. Aquí esta vivo el recuerdo de mi mejor amigo. Él ya no esta entre los seres vivientes, pero esta vivo en mí.
Cuando hable con él por última vez, me dijo que iría a dormir solo por un tiempo. En ese féretro de acero, revestido de madera semipulida, todo sellado.
A él le fascinaba la idea de salir del purgatorio, pero irónicamente tuvo una vida compactada. Hay veces en las que él camina a mi lado. Me habla demasiado. Nombra a Manequena.
Ella fue un amor en común. Ella nunca supo a quien amo más al final de cuantas. Si a él o a mí. Pero aun así él es mi mejor amigo. Igualdad. Nuestro punto de encuentro fue para siempre. Desde cualquier lugar. Hoy lo extraño, es difícil superar su ausencia y mi estupida mediocridad. Recuerdo algunos días de secundaria. Nos sentábamos juntos al final de las aulas. Había días que nos íbamos del colegio por ahí. Llegábamos a un lugar y lo adoptábamos como propio. Era nuestro. Él fumaba cigarrillos negros. Siempre decía que un buen cigarrillo nunca se apaga.
Es irónico… cuando murió Manequena él no soporto la perdida, sufrió mucho más que yo. Él sabia que luego llegaría su turno. Solo sé que estaban intoxicados por lo mismo.
Manequena fue el amor de nuestras vidas. El de la suya y el de la mía.
Ellos se quedaron juntos…
Yo solo me salve por amor a mi libertad.
Me salve porque mi libertad en ese momento estaba en toda su plenitud.
Ahora mato el tiempo.
Camino.
Dejo sentir el frió en mis pómulos ya colorados, mis ojos lagrimeando por el viento.
No voy al cementerio. No puedo.
Tarde o temprano termino separándome de todas las personas a las que quiero. Porque hay algo en mí. Por las distancias. La muerte. La traición. Una pelea. Porque las personas encuentran un camino mejor que acompañarme en el mió.
Voy a discutir con mi muerte…
Quiero saber por qué ella no es el final del dolor ni da descanso eterno. Quiero saber por qué Manequena y él no están en paz. Ellos se murieron por una rosa negra.
No entiendo la razón.
Sigo caminando.
Conocí a una niña. Parece distinta. No dice mucho. Corre cuando me ve y me alcanza.
Su silencio me mortifica.
Ahora esta en silencio a mi lado.
No esta sujeta a demasiadas cosas, me lo dice su fachada. Pero hay distancia. Ella es de aspecto sombrío. No comprende que yo no soy chico para ser amigo. No soy.
Sé que por ahora no puedo ser amigo de nadie. La gente me mira con furia. Soy como soy. Por ser simplemente yo. No quiero que nadie salga lastimado. Temo por esta niña sin nombre.
Llegue a casa.
Ahora prefiero dormir.
El sol brillante hace mi vida mucho mejor. Quema mi rostro en esta mañana, medio día o tarde. El tiempo no importa. No tengo noción del tiempo porque no es preocupante para alguien como yo que no tiene nada por hacer. Miro el techo. Mis cavilaciones fluyen.
Dentro de mis cavilaciones se multiplicaron las ganas de volver a ese pueblito junto al mar. Una de los tantos lugares en los que pude estar.
Se aglomeran los recuerdos en mi mente.
En ese momento de mi vida cuando estuve ahí, yo debía huir de la muerte de ellos y me quede ahí.
¡Qué hermoso lugar!
Pastos verdes, lomitas de arena… ahí se juntaban los chicos en esos fogones, a tocar la guitarra envueltos en los porros y el alcohol.
Me invadía el silencio. El que se rompía con preguntas que debía responder sin excusas.
Ellos estaban saboteados por lo desconocido. Nunca habían salido de ese lugar. Como forastero tenia mucho por contar.
Les mentí cruelmente. Quería causar algo fuerte en ellos…
Cuando me preguntaban sobre mi vida, yo inventaba una historia patética.
Mejor.
Les dije que no tenía padres, que mis amigos eran pocos, que estaban lejos. Muy lejos. Otros de esos amigos habían desaparecido en una excursión, mientras mi novia esperaba un hijo de s padrastro al cual amaba.
Yo sé que ellos me querían.
Hoy necesito ese afecto.
Quiero ir a rescatar un poco de cariño. No estar tan solo. Sé que la soledad es un invento del hombre, una estupida excusa para derivar sus propias torturas.
Pero lo necesito.
Maria me llama. Qué es lo que quiere ahora. Tal vez quiere que me vaya una vez más. Quiere echarme, no quiere que estorbe…
Mañana papá quizás traiga otra con más humor y menos puta que ella.
¡Si parece mi hermana!
Si quisiera me la cojo.
No.
Mejor no.
Quiero sentirme bien y no con culpas que arranquen mi paz.
No quiero culpas que me torturen a cada momento.
Otra vez con los pies en la calle. Me queda lejos el horizonte. Quiero alcanzar el arco iris y subirme a él. Quiero dar pliegues a mi angustia. Quiero por un momento toda mi soledad interna que mi vida nómada me da y a esa libertad salvaje que conoce el dueño de los caminos.
¡NO puede ser!
Se acerca la niña sin nombre. Hoy voy a espantarla.
Sus ojos brillan y parecen calidos.
Su sonrisa pequeñita, sus labios pegados al sonreír. Pero no...
¡Es tan chiquita!
Esta a mi lado.
Comenzare mi prologo.
Hace mucho que mis palabras no salen de mi... aquí voy: En primer lugar, si vas a caminar conmigo me gustaría que saludes. En segundo lugar no me gusta que caminen conmigo. En tercer lugar vos, tu mundo y yo no nos llevamos bien. (Eso creo)
Mi mundo no es apto para vos, yo prefiero mi propio mundo.
Quizás no entendes. Para mí la realidad seme torna indiferente. Ella me asfixia y no quiero amigos.
Ellos ya no están... y si la soledad interna me condena, esta bien...
No me importa quien sos, lo que queres de mí y a dónde queres llegar. Y menos si lo que queres soy yo. Entende... prefiero mi mundo. Hogar y amigo.
¡Ay... no llores!
Odio las lagrimas de las personas.
Si te veo llorar me voy a culpar y mi conciencia me va a acusar a cada instante.
Volve...
¿Por qué no comprendo tu llanto?
Tus amigas te están esperando allá atrás.
No soy apto para vos. No busques nada bueno en mí. No soy lo que pensas, no te ilusiones con algo ficticio. Escapa de mí mientras puedas.
Júrame que no me vas a seguir y evita una torpeza de mi parte.
¡Por favor!
Se va corriendo... sus ojitos llenos de lágrimas...
Ahora solo pienso olvidarme de esto... quiero olvidarla. Fui muy cruel con ella.
No sé ni su nombre.
Voy a casa.
Me voy a reencontrar con mis sendos caminos.
Maria... decile a papá que me voy. Que me fui a hacer mi vida. Que no quise que me vea cuando me iba. Uno de los peores dolores que tiene un padre en su vida. Ver como su hijo se va.
No voy a volver. Que no me espere. Acá nací, crecí. Acá lo tuve todo pero perdí todo. Decile que lo amo. Pero para mi la felicidad no es completa. Solo es dolor. Hoy es muy grande.
Estoy llorando.
Vos sabes...
Me doy asco. El hastió quema todos mis sentidos.
Todo es en vano.
No sé si entendes Maria.
Voy a hacer de mi vida lo correcto. Lo que me haga sentir bien.
Vos decile esto a papá... que lo quiero, si decícelo... lo amo.
Quiero vivir.
Chau.
Me voy pueblo mío.
La próxima vez te voy a esquivar. Todo es peligroso en tus entrañas.
Nada aquí me hizo del todo bien.
El tiempo me sobra. Es lo que tengo de más.
El amanecer me hace unos mimos tiernos y dulces.
Ahora nada va a camibar.
Me siento extraño. Mi sonrisa no se dibuja. Quiero sentir, volar y no parar.
Las piedras del camino son mis únicas amigas. Estas sendas a simple vistas me dan temor; pero luego la bruma me envuelve y soy parte del paisaje, siento frió, el viento le da placer a mi cuerpo, a mi carne.
Un placer único que da solamente la libertad, la satisfacción de andar sin compromiso y pensar. Cuando mi cuerpo y almas son uno solo.
El aura que esta gestando mis sentimientos es amor, pero amor verdadero.
No voy a dejar de soñar, no voy a dejar que algo mate mis ilusiones.
Algún día me va a pasar algo extraordinario y quizás me llegue a pasar al final de esta ruta.
No me voy a atormentar.
Todo cambia. Pero al menos por hoy no…
Soy pasajero sin rumbo ni condición, amo la vida pero sabiendo que soy polizón del mundo que rodea.
Me jugaron una partida que acepte desafiando a todos. Estoy aquí en mi mundo.
Yo no dejo rastros de existencia, yo vago por las rutas. Pido prestado una porción de espacio de este mundo. Hasta poder irme de él.
¡Si la gente no se encerrara en sí misma o en cuarto pequeño lleno de melancolía! Por qué nadie entiende…
Tenemos un mundo propio. Nadie a deseado venir a este mundo terrenal.
Yo soy la primera persona que se ahogo en un vaso de agua. Soy un circense en forma de marioneta que mueve los hilos con su propia felonía mental.
“Yo nunca fui feliz…” dice mi poesía favorita. Corro detrás de una sombra para probar el sabor de la felicidad.
No huyo de mí. Tengo miedo a las personas susceptibles. Yo busco mi verdadero espacio para ser más libre. Ahora estoy solo. Sueño. No deseo ver tanto mal, soy especial, transparente. No quiero volver allá atrás. Si estoy allá moriré. Vida.
¡Hagamos un trueque!
Busquemos algo que sea un poco mejor.
Esto me sirve igual.
Sé que debo dejar de llorar, aunque mis ojos están secos.
Nada es más fácil al evadir lo que pasa, pero yo no me estoy escapando, yo me salvo.
Ahí esta la diferencia.
Soy caminante. Así quiero ser.
Tengo campanas en mi cabeza. Deje todo habito comprometedor y voy a estar bien.
Deje de llorar.
Estoy en comunión… soy uno otra vez.
Cómo me gustaría gritarle a la gente que me mira mal... no soy tan mediocre e hipócrita como piensan. Mantengo el silencio ¿Qué puedo hacer?
Los miro pero no con intención de explicarles como son las cosas que me sucedieron y como es el dolor que llevo dentro... los miro pero no voy a perder mis energías.
Ellos no sabrían, no podrían explicarme como hacer el amor tan solo con las manos. No lo comprenderían.
Mi fuego quema sus ojos. Esos que me condenan.
Estoy en una pieza de cuatro por cuatro. Sus paredes parecen un criadero de insectos.
Hay un espejo en el que me veo deforme. En un rincón esta mi mochila sin desarmar; en una mesita una jarita con agua y un vaso, al lado la cama con unos resortes.
Hoy me agote. Tengo un tano como patrón, me hizo bajar de cien miles de bolsas de papas.
Aun no sé cuanto me pagaran. No lo pregunte. Solo dije que quería trabajo y un lugar para descansar.
Tengo sueño y voy a dormir en una cama saltarina.
En este pueblo me parece verlo siempre a él. Me busca, pero no debería aparecer ahora. Esto causo en mi mente un efecto domino y todo se desordeno. Mi comunión ya no existe. Yo no quiero ser el chico de la novela que leí. Quiero ser yo. Como ellos, como todos que parecen despreocupados del entorno.
No tengo nada claro. Mi vida se torna claroscuro. Se siente insoportable.
No puedo dejar de pensar.
Quiero terminar con esto.
Pero no morir.
Hay mucho por hacer.
Cuando no iban a estar mis amigos, para mi no iba a quedar mucho. Todo es una cuestión prefabricada. Todo invade a mi mente. Pero este no es el momento para rendirme.
¡Por dios!
Quiero volver a nacer, ser raíz, tallo, hoja, pimpollo, pétalo, flor y espina.
No voy a beber del agua de la ansiedad, el hombre cuando aspira a algo mejor. Planifica el agotamiento físico y psíquico. Pero si no aspira a algo, es conformista. Vive algo vació sin nada. Que ironía, de una u otra manera nosotros planificamos nuestra autodestrucción. A ello le llamamos vida.
Esta noche no voy a dormir.
La oscuridad me tortura. Maldita oscuridad ficticia. Del otro lado es de día. No es eterno.
Esto es magia, misterio y un solo secreto.
Él vivió todas las cosas en el cielo, no puedo mantener la creación, cayo de una nube y en su propio sueño murió...
Quiero dormir en estos segundos.
Qué quedara de mi, cuando el cielo y las tinieblas ya no estén. Cuando el oxigeno sea un gas que intoxique mi pulmones y que me ciegue aun más.
Voy a esperar a que el alba se convierta en la mañana.
Voy por la ruta. El sol quema mi piel y la hace arder. Mi cuerpo soporta el calor infernal.
Ya no sé si soy dueño de el lugar que he buscado.
Veo aves rapaces y deseo ser una de ellas.
Mutilando los cadáveres de esos animales descompuestos.
Mis manos vibran y mi cabeza gira.
Me desvanezco.
Es de noche siento mucho dolor en mi cabeza, hay golpes en mi cuerpo.
Fue un lapso como los de antes.
Desmaye. Quede inconsciente. Tirado al costado de esta ruta muerta.
Es gracioso. Nadie me vio aquí, o tal vez no han pasado por acá desde que era de día o tal vez pensarían que dormía.
Comienza a amanecer. Voy en la parte de atrás de una camioneta vieja.
Siento la hermosura del viento en mis cabellos y en mi rostro.
Oigo la melodía de mi canción favorita. Me invade. Se hace mía.
Ella me trae respuestas. Me hace viajar, sentir.
Era la favorita de Manequena, a veces la veía llorar cuando la cantaba suavemente.
No se quiere ir ahora. No la puedo borrar.
A dónde iré.
El camino sigue. Es impredecible.
La camioneta se detuvo.
Llegue a un lugar que me agrada. Una gran ciudad.
La gente no me percibe. Esto me gusta. Me voy a quedar aquí, me siento mimado por esos rostros que ignoran. Voy a buscar en donde pueda estar.
Estoy en un féretro frió. Mi cuerpo esta tieso. Mi rostro esta demacrado.
Pero aun estoy vivo.
Mis ojos están rodeados por grandes ojeras. Mis pómulos han perdido color.
Mi cuerpo esta perdido. Ya no hay energías.
La percepción es cotidiana. Estoy vagando por las calles y observo las vidrieras repletas de cosas que yo nunca voy a tener.
No conozco a nadie.
Las luces son bonitas. Son como soles nocturnos en esta gran ciudad, con los que imagino miles de galaxias.
La gente se ve triste. Pocas son las sonrisas. Ellos se ven distantes y llenos de espanto. Qué pasara por sus mentes.
No lo sé.
Pero quizás no quiero saberlo realmente.
Estoy en el sótano de Don Pepe. Yo lo limpie, lo acondicione un poco a mi gusto. Con un par de libros que encontré, afiches y luces de colores. Tengo la compañía de unas ratitas que alimento. A veces me siento como una de ellas. Por estar en este sótano y en esta ciudad agigantada.
Aquí todo es diferente se percibe en la sangre.
Conocí a un chico en este trabajo. Con él nos pasamos todo el día descargando cajones, cajas de frutas y verduras que llegan del mercado central.
Francisco se interesa por mí. Cuida de mí. Se preocupa por mis angustias y siempre trata de hablarme. Yo no hago más que escucharlo. No sé si será por la costumbre, yo siempre escuchaba a mi mejor amigo. Él se le parece mucho.
Él hace que mi entorno sea distinto. No quiero encariñarme con él, temo a la traición, temo a que me pueda abandonar.
Tengo que madrugar.
Sueño.
Llegue a la conclusión, que en mi elección de vida solo tengo un motivo para seguir. Lo voy a encontrar, a medida que vaya conociendo la belleza de la vida.
Francisco me llevo a conocer su familia. Conocí a su novia con la que espera su primer hijo. También estaban sus amigos. (Era su cumpleaños y yo no lo sabía)
Él es feliz se le nota en los ojos. A veces intento succionar un poco de ella. Y soy feliz creyendo que lo logro.
Me pregunto, cómo será tener una familia así.
No lo sé. Nunca lo voy a saber.
Francisco cuando se case se va a ir de esta ciudad. (También era su casamiento)
Se fue... lo sabia. No tengo porque llorar, estaría aflorando mi sentimiento egoísta.
Don Pepe no puede mantener todo el personal, yo me voy a ir. No necesito demasiado el trabajo como otros de mis compañeros. Él quiere que me quede. Yo dejo el sótano e intento despedirme de mis pequeñas amiguitas.
Mi vida me reclama.
Adopto una vez más mi libertad.
Yo se cuales son mis motivos por los cuales se movilizan mis pies, que son desconocidos para la gente que esta allá afuera al otro lado de mi plena oscuridad.
Mis simples cuestionamientos que buscan la lógica a lo que se hace y dice, no son efectivos cuando no hay quien comprenda mi llanto, mi dolor, mi vida... y me condena con torturadoras y crueles palabras. Por eso voy a vagar en el mundo.
Mi padre esta con Maria, esa irónica muchacha.
Mi madre casi no existe. Se esfumó.
Mis amigos desconocidos de esos lugares remotos.
Manequena que aun hoy amo. Mi mejor amigo que vive en mi mundo con sus palabras que me dan valor, consuelo y enseñan a vivir. No deja que me sienta derrotado.
Si algún día vuelvo, voy a ir al cementerio para darme la oportunidad con él.
Las lagrimas de la niña sin nombre, el abandono de Francisco. Mi terquedad y repugnancia.
Mis errores con la gente que son imperdonables.
¡Mi vida! Mi estupidez...
La locura es que la gente de este mundo jamás sabrá que el caminante de los mil rumbos se movió entre ellos con quietud desconocida. No como las personas que van guiadas desenfrenadamente por el tiempo y un diario con mil noticias de horror.
El caminante pasa a ser la gente misma, su reflejo, la gente es la loca tornándose caminante pero sin rumbo concreto. Es una abstracción de una realidad provocada.
A pesar de que yo con silencio burle sus normas y los despiste con mis pupilas de cristal. Fui masivo e invisible. Sin propios prejuicios lo logre. No me esclavicé.
Mantengo mis sueños aun en la oscuridad, tengo todo aquí.
Mis manos están duras. Paso el tiempo y no veo el sol. No hay quien me lleve a ver mis caminos de libertad. No hay quien me lleve a ver mis amaneceres.
Yo. Luciano me porte un poco mal.
Tal vez porque lo conocido para mi era lo irreal. Para los demás lo real. Lo que a mi me asfixia, me desequilibra y me desespera.
Allá afuera sigue lloviendo.
Ahora voy a cimentar. Ya es tiempo.
Vienen a ponerme la inyección...
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