Siniestros pero esplendidos amaneceres. Con el frío del afuera metido en mi adentro. Palabras desvanecidas en el cielo y la montaña. “Ya no sos vos” solo retumba en mi cabeza una y otra vez. “ya no sos vos”.
Las mañanas paradisíacas de la
primavera se inundaron de nostalgia. No
puedo recordar cómo era tu rostro antes, cómo era tu mirada antes, cómo eran
esas manos y esos abrazos antes de que dejaras de ser vos.
Las mañanas han palidecido en
este rincón del mundo. Donde de vos ya
no queda nada. No te encuentro en las montañas ni el sabor de mis canciones.
De estos tiempos de trabajo
pretendo encontrar en tu alma la esencia de lo perdido. La nostalgia de no
poder verte ni encontrarte en esos mismos sueños que compartimos aquellas
mañanas donde el aire olía a almendras y caballos.
“Ya no sos vos” solo repiquetea
en mis pensamientos. Escucho tu voz pero no son las palabras del ayer.
Quiero buscarte y espero
encontrarte en el mismo lugar donde te deje.
Voy a buscarte una vez más, porque dentro de vos vivo yo. Una parte de mi alma te pertenece como si te hubiera amado desde siempre. Una parte de mi te pertenece y esta ahí adentro queriendo devolverse. No sé si sos vos o soy yo.
Soñar una vez más con el sol incandescente y el agua de los ríos petrificando nuestras almas.

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