24 jul 2017



EN EL ALTO

No caer en ningún lado ajeno, empezar a sentir todas esas luchas pisoteadas, hechas como ajenas.

Engañadxs por la falta de verdades acuñadas, robadas las voces y robada la posibilidad de sentir resistencia. 

Se quiere sentir olor a goma quemada y a pueblo surgente. Pero en medio de toda esa violencia libre, existen historias. De una persona, de muchas personas conspirando contra este show de banalidades impuestas. 

Al alejarse de los centros comerciales, de las fronteras urbanas, como un paso político de exclusión, una calle separa la periferia del turismo. Barrios bajos donde el frío se siente más intenso, donde flores únicas buscan la altura, donde el amanecer limpia el cielo tiñendo de rosa y naranja las estrellas. Convirtiendo todo en mañana de trabajo y que hacer. 

El aire corre más fuerte por las calles áridas sin arboledas. Paisaje cordillerano ignorado, como si entre la montaña se escondiera todo lo que no se quiere ver. Como si lo árido del paisaje envolviera todo lo que no se quiere mostrar. 

De repente hay tantas cosas iguales; que se repiten en lugares aunque estén a miles de kilómetros. Porque pobreza y solidaridad se respira de la misma manera, allá en lo bajo o por ahí en lo alto. Y un solo privilegio que nos han dejado es sentir y no renunciar jamás a lo que sentimos… y ahí estamos con toda la fuerza en la voz y toda la lucha en el alma. Y aunque lleguemos al final o aunque nunca allá final, sabemos que lo único que no perderemos es la calma.

2 comentarios:

Conselheiro dijo...

aguante!

cacho dijo...

Son cuentos belicismos, atrapan-tes y llenos de veracidad y realismo,con mensajes y bastantes reflexiones que te dejan pensando, bien escritos, de lectura rápida y me recordé a Isabel Allende y a Caparros, ellos te dejan enseñanzas de vida, también en las ultimas vacaciones leí a Jhon le Carre , y también elles son profundos, a mi me gusta esta lectura de cuentos y novelas, que te dejan rastros, estelas.cacho